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Ana Teresa Ortega

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ana teresa ortega
que el lugar de nacimiento no determine tu educación
[9 de abril - 10 de mayo 2008]

[cronología]

[series]


[obras de la exposición]

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Esta serie de imágenes en color muestran los espacios ruinosos y abandonados de algunas escuelas que fueron lugar de enseñanza y aprendizaje muchos años atrás. Ahora estos lugares, de los que apenas quedan unas cuantas paredes en pie y algún dibujo sobre ellas (como las pinturas luminosas que anuncian una época de olvido), se funden con escenas de niños hojeando y leyendo libros, en pleno proceso de estudio. La cohabitación de imágenes en la misma escena retoma, en cierta manera, la fórmula ya empleada y descrita del “uno más uno, igual a tres”, convirtiéndose en obras de información concentrada. El color de las imágenes, la incrustación de las escenas infantiles semi fantasmales sobre la superficie de los muros y el suelo de las estancias, rehúsan una lectura pesimista, si bien resplandecen también en su crudeza. Sabiendo, como sabemos, cómo se desarrollaron los acontecimientos históricos, la distancia temporal nos proporciona de nuevo un bálsamo pero también un motivo más para no olvidar. Usemos la memoria (o las imágenes que de ella quedan) para
tener presente aquello que tan rápidamente se olvida.

El título elegido para esta serie, Que el lugar de nacimiento no determine tu educación, resulta casi una descripción, una toma de conciencia y también un valor en sí mismo. La primera vez que la artista decide titular una serie lo hace como posicionamiento ideológico, ya que la principal intención de ésta es vindicar la educación como base no sólo de conocimiento, sino también y más importante, como clave de igualdad entre pueblos alejados física y económicamente. Una demanda de igualdad social que desgraciadamente, y pese a su obvia necesidad, continúa lejos de arribar a un fin satisfactorio. Creemos, sin embargo, que este planteamiento no podía hacerlo Ana Teresa Ortega de otra forma.

Álvaro de los Ángeles
(extracto del texto Evitar el Olvido para el libro ANA TERESA ORTEGA foto-esculturas instalaciones, COLECCIÓN ITINERARIS Nº 16, INSTITUCIÓ ALFONS EL MAGNANIM, 2006, dirigido por Román de la Calle).


E.: En estos momentos estás trabajando en una serie de título muy reivindicativo “Que el lugar de nacimiento no determine tu educación”.

A.: Pocas veces he puesto título a mis trabajos y el de esta serie quería que revelara de manera muy explícita la aleatoriedad de nuestro propio devenir. Surge de la preocupación por la discriminación que padecen tantos millones de personas por haber nacido en un determinado país o en el seno de una determinada clase social. Sabemos que de cada cien niños en todo el mundo dieciséis son objeto de explotación en su trabajo, lo que constituye una violación de la Convención sobre los Derechos del Niño y de las normas internacionales del trabajo. La falta de escolarización y la enorme explotación infantil en estos países en vías de desarrollo amenazan su vida, su salud, su seguridad y su moral.

E.: Si bien es cierto que un sesgo crítico ha caracterizado siempre toda tu obra, y creo que a lo largo de esta entrevista has dado cuenta de ello,
ahora parece que con este trabajo das un paso adelante y asumes una postura más comprometida socialmente en la medida en que abordas una
problemática muy concreta como es la de la educación…

A.: Considero la educación como un elemento vital para garantizar una mayor calidad de vida a la población en general y en particular a la infantil ya que
les proporciona grandes beneficios sociales tanto a su generación como a las futuras generaciones. Con la educación se tienen más posibilidades de sobrevivir, mayor capacidad para protegerse de las enfermedades, para adoptar un papel más activo en la vida y para tomar decisiones sobre cuestiones sociales, económicas y políticas, ya que se es menos vulnerable y reporta la posibilidad de adoptar un sentido crítico para reaccionar ante los abusos de poder. Sin embargo, las dificultades para desarrollar el pensamiento, la inteligencia y la sensibilidad son una realidad cotidiana para millones de personas de todo el mundo.

E.: Pero hablar de educación nos sitúa en un ámbito muy cercano al de los libros y la lectura en el que venías trabajando.

A.: Si, efectivamente, sería el primer peldaño de la cadena, el derecho inalienable que cualquier sociedad debería garantizar a toda persona por el mero hecho de haber nacido, aunque hablar de educación es algo muy complejo.

E.: En las piezas de esta serie, como alegoría de un bien inmaterial destruido, aparecen construcciones en ruinas a las que superpones imágenes
de libros o de rostros de niños, ruinas sobre las que todavía se abren puertas y ventanas…

A.: Soy consciente de que el horizonte no es esperanzador en una sociedad como la nuestra donde los aspectos económicos son los que priman, pero creo en la necesidad de la educación para formar la inteligencia y los sentimientos y en la necesidad de inventar nuevas formas de una cultura moral que nos abra las puertas de otra visión del mundo.

E.: Y en tu opinión, ¿el arte tendría algún papel que jugar en la invención de esa nueva cultura moral?

A.: través de cualquier forma de expresión o transmisión del pensamiento tenemos la obligación y la responsabilidad de evidenciar los territorios de desigualdad y la carencia de la educación es uno de ellos.

Enric Mira
(extracto de la entrevista Enric Mira - AnaTeresa Ortega para el libro ANA TERESA ORTEGA foto-esculturas instalaciones, COLECCIÓN ITINERARIS Nº 16, INSTITUCIÓ ALFONS EL MAGNANIM 2006, dirigida por Román de la Calle).